Periodismo Participativo en Red
 

Juana, a la que volvieron “loca”

Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

De reina a prisionera

Tenía unos grandes ojos marrones y la nariz afiliada, su mayor afición era montar a caballo -era una gran jinete- y tocar instrumentos de cuerda con maestría. Se crió con sus hermanos bajo el control de sus padres los reyes Isabel y Fernando, soberanos de Castilla y Aragón desde 1474 hasta 1516.

Juana fue educada como infanta por personas de confianza en la corte como Beatriz, La Latina y quienes la rodeaban coincidían en que era una persona muy inteligente y sensata. Sin embargo, estas cualidades no evitaron su lamentable destino: ser moneda de cambio por intereses dinásticos.

Todo le resultaba nuevo a su llegada a aquellas tierras y rápidamente contrajo matrimonio con aquel apuesto caballero del que se enamoró profunda e incondicionalmente. Felipe era entonces archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante y conde de Flandes, pero sus aspiraciones no cesarían ahí, sino que durante el resto de su reinado maniobró para dominar nuevos territorios y su esposa le serviría de puente perfecto para alcanzarlos.

Retrato de Juana I de Castillla
Retrato de Juana la Loca. Fuente: Historiadeiberiavieja.com

Cofres llenos de sortijas, medallas y otras alhajas, bellas palabras, viajes por aquellas tierras lejanas y grandes manjares envolvieron a la joven reina desde su boda . Estaba totalmente hechizada por los cuidados y los caprichos que le prestaba su marido al que tanto veneraba. Su ceguera fue tal que llegó descuidar su compromiso y su interés por el reino del que era natural.

El exceso de control que Felipe ejercía sobre su mujer empezó a preocupar a los servidores castellanos enviados a Flandes. Pedro de Torres llegó a decir “traía a la reina, su mujer, como cautiva, en que no le dejaba ver sino a quien él quería…”. Poco a poco su marido consiguió someterla bajo el hechizo de su “amor” y su ferviente “virilidad”. Y así no dudó en mantener continuos amoríos con otras mujeres ni en tomar decisiones oficiales sin el consentimiento de su esposa.

Juana había perdido el contacto con sus padres. Las cartas que escribía no salieron nunca de Flandes y su marido le retiró a sus hijos apenas siendo bebés. No contento con esto, llegó a anular las rentas que por ley le pertenecían a ella.

La voluntad testamento de Isabel la Católica estaba clara: ““Ordeno e instituyo por mi universal heredera de todos mis reinos y tierras y señoríos y de todos mis bienes raíces a la ilustrísima princesa doña Juana, archiduquesa de Austria, duquesa de Borgoña, mi muy cara y muy amada hija”. No obstante, su padre y su marido consiguieron apartarla del trono al declararla oficialmente incapacitada por sus frecuentes crisis.

Juana no se cortó en reprochar públicamente los maltratos de su marido y su padre en 1509 decidió encerrarla en Tordesillas, aislada del resto del mundo y no dudó en autorizar a los carceleros el uso de la fuerza cuando fuese necesario. Cuando su hijo Carlos I fue coronado tampoco mostró gestos de preocupación por su madre.

De este modo, una mujer apasionada, entregada en cuerpo y alma a su matrimonio y dispuesta a reinar como lo hizo su madre, nunca obtuvo el respeto que se merecía y fue apodada “la loca” precisamente por aquellos que la abandonaron.

Juana I de Castilla murió sola el 12 de abril de 1555 en Tordesillas.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Sin comentarios

DEJA UN COMENTARIO