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Estudiantes del Grado en Química: abrumados por la falta de tiempo

Aluden a la mala organización de los contenidos de la carrera, una cantidad acuciante de trabajos y apuestan por una renovación de algunas asignaturas

La educación universitaria es un entorno exigente. Queda muy alejada de los tramos obligatorios de la educación en nuestro país, ya que los que esperan graduarse saben que las competencias que van a adquirir demandarán horas de estudio personal y prácticas. Todo para poder salir de las facultades completamente formados. Los planes de estudio permiten hacerse una idea general antes de matricularse. Son los manuales de cada curso porque en ellos se encuentra el número de créditos de cada asignatura o las optativas a escoger. No obstante, estudiantes del grado de químicas ven necesario que haya una revisión. Han adoptado esta posición tras verse agobiados por exámenes parciales, falta de tiempo para llevar asignaturas al día y ver como su día a día está dedicado exclusivamente a la carrera.

La transición de licenciaturas a grados ha estado siempre bajo un ojo crítico. Cuestiones como el cambio de los mencionados planes de estudio de cinco a cuatro años llevaron a pensar que los contenidos serían comprimidos. “Partimos de la base de que Química eran cinco años con el plan antiguo. A veces parece que en ese paso a Bolonia se ha intentado comprimir la carrera y esto es lo que la ha desestructurado”, explica un estudiante del grado. La asignatura Química II se da en el primer cuatrimestre del primer curso y la gente que viene del instituto “no suele tener el nivel. Esto es algo que los profesores han dicho”, comenta. Esta asignatura se estudiaba en el segundo curso cuando existía la licenciatura y ahora es algo a lo que tienen que enfrentarse en el primer cuatrimestre de la carrera.

Otros estudiantes que tampoco han querido dar su nombre hablan de como esa compresión ha provocado una acumulación de trabajo. “Me quejo de que no tengamos tiempo de hacer nuestras vidas. “Estamos hasta las 12 de la noche pasando apuntes y haciendo memorias”, apunta una alumna. Una práctica común es la de diversificar las convocatorias: “muchas veces no tenemos opción a presentarnos a todas las asignaturas. Hay mucha materia y poco tiempo para asimilarla. Yo pondría más clases en el laboratorio y cambiaría el calendario, hay falta experimental”, comentan.

Otro objeto de crítica son los profesores. Falta de claridad y entendimiento con los alumnos son el foco de las críticas. “Cambiaría la forma de evaluar a los profesores, creo que hay algunos que no entienden a los alumnos. Piensan que explican genial y lo que hacen es contar chistes y del temario poco. ¿Qué hacemos? Dejar de salir con amigos para leer libros y libros sobre la asignatura y hacer el trabajo de tu profesor?”. Alguna opinión apunta a que hay profesores que no deberían estar dando clase, aunque son pocos los casos. La diferencia en las explicaciones acaba afectando a las notas del alumnado y creen que ciertos profesores “no saben dar la asignatura”. Incluso, hablan de un caso de nepotismo que repercute en la materia dada. “Estamos seguros de que el enchufismono es exclusivo de Química. Hay un caso muy claro de un profesor dando clase exclusivamente porque sus padres trabajan en el departamento” además de que la “falta de preparación” de profesores que no están ahí “por méritos propios” la pagan los alumnos.

Las quejas siguen con prácticas de asignaturas que todavía no han tenido, excesivos horarios que no permiten llevar las cosas al día y en general un grado en el que los alumnos no pueden tolerar la situación. Depende ahora de la Uva escuchar sus quejas y estudiar el caso, a fin de evitar que la situación empeore.

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