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Recorre Holanda en 48 horas

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Es hora de andar mucho en bici, porque si no lo sabías, en este país hay dos por persona. La mayoría prefiere moverse en dos ruedas antes de coger un coche o un bus. Y aquí incluimos familias completas, transportar tu maleta, visitar cualquiera de sus mercados o comprar tulipanes, flor típica holandesa.. Hay más bicicletas que habitantes, aproximadamente unos 18 millones y seguro este número está creciendo a medida que lees esta crónica.

Aunque los Países Bajos dan para mucho más que el tiempo establecido en el titular, también podemos aprovechar al máximo un fin de semana e intentar recorrerla lo máximo posible. Con mucha disposición, una bici, y un par de tickets para viajar en el Tram, podrás disfrutar de lo que te ofrece este grandioso país.

Tu día arranca muy temprano y en una pequeña ciudad llamada Delft, muy reconocida por su cerámica azul, que como dato curioso, es originaria de China. Podrás desayunar un rico Bagel  en Bagels & Beans donde tendrás muchas opciones para escoger, acompáñalo con un rico té Matcha Latte. Necesitarás energías para más tarde.

Una vez en Amsterdam, capital de Holanda, podrás visitar la Oude Kerk o Iglesia Vieja, construida en el siglo XIV, pero construida encima de una con más de 300 años de antigüedad. Su estilo es gótico y unas hermosas vidrieras, la vieja iglesia fue incendiada y saqueada varias veces, pero continúa ahí con una característica particular en su fachada, a ver si puedes descubrir de lo que te hablo.

Le sigue la Nieuwe Kerk o Iglesia Nueva, del siglo XV. Del mismo estilo que la anterior, pero reconstruida varias veces por múltiples incendios. Situada a unos metros de la Plaza Dam, plaza principal de la ciudad donde si te encuentras un domingo, podrás visitar su mercadillo. Existe la posibilidad de subir la torre de esta iglesia, y vale sumamente la pena. Cuenta con una vista preciosa de la ciudad aunque eso sí, prepárate para subir muchísimos escalones, aproximadamente unos 370.

Ahora es momento de agarrar el Tram y llegar hasta La Haya. Aprovecha y pasea un poco por la costa de Scheveningen, que cuenta con muchos bares, cafés y sitios que valen realmente la pena debido a su gran encanto. A continuación puedes ir directamente a la ciudad repleta de altos edificios modernos ya que La Haya es considerada como la otra capital holandesa por ser una ciudad con mucho poder legal y administrativo a nivel nacional e internacional, llena gente aristócrata y elegantemente trajeada caminando por las calles. Puedes pararte en August y tomarte una cerveza Pilsen, una de las más típicas.

Vuelve a coger el Tram de nuevo y viaja hasta Rotterdam. Una ciudad bellísima llena de interminables canales por cada calle que caminas, al igual que en Amsterdam. Cuenta con uno de los puertos más importantes del mundo, incluso se reclama como el que tiene mayor tráfico desde 1962. Es una ciudad romántica, con unos faroles singulares que iluminan las calles. Podrás almorzar uno de los platos típicos en Holanda: panquecas.

Seguimos paseando y nos tropezamos con el mercado de Rotterdam, que se terminó de construir en el 2014. Cuenta con dos pisos y un techo alto con una ilustración magnífica. Es la perfecta forma de terminar esa calle tan novedosa donde se mueve el arte contemporáneo. Toda la zona combina, y podrás terminar con unas casas modernas un poco extrañas, cuya arquitectura realza. Estas casas cúbicas son ícono de esta ciudad, actualmente incluso funcionan de hotel.

Ese día concluye con una buena cerveza a la orilla de uno de estos magníficos canales, justo al pasar las casas cúbicas. Al bajar sus escaleras encuentras este mágico rincón con un par de bares muy acogedores. Ahora ya podemos ir a casa, siempre a dos ruedas y pedaleando “mogollón”.

Vuelve a salir el sol, cálido y resplandeciente como esos días de primavera que tanto deseamos luego del invierno. Otra vez a pedalear, pero hoy somos sumamente afortunados. Pisamos Holanda y es época de tulipanes. Y así vamos al parque Keukenhof. Solo abre un mes al año, entre abril y mayo. Es un parque que cuenta con 7 millones de bulbos florales rodeado por campos de tulipanes. Una de las combinaciones favoritas son los tulipanes morados y amarillos, o por lo menos la mía.

Podrás comer un tentempié en el parque con unos food trucks que son “lo más”. Desde Smoothies y batidos, hasta un waffle o un sandwich de cochino con repollo. Agarra energías porque el día aun es joven y nos vamos a Amsterdam. Se respira un aire completamente distinto y es casi indescriptible la energía que recorre esta ciudad.

Hora de mojarnos un poquito los pies, vamos a recorrer los canales en bote. Toma un city site boat y aprovecha para aprender un poco de los rincones más icónicos de Amsterdam. Puedes disfrutar de un cafetito a las orillas del canal, mientras esperas que arranque el recorrido y en el momento en el que termines es hora de “patear calles”, así que prepárate porque te darás una caminata.

Puedes visitar la famosa casa de Ana Frank, te recomendamos que compres los tickets previamente por su página web ya que siempre hay mucha gente interesada en disfrutar de esta pequeña esquina donde se escribió tanta historia y visitar la casa es sinónimo de esperar una larga cola que puede durar horas. Luego nos dirigimos al centro. Si disfrutas de los museos y estás disponible, permítete entrar un poco al Museo de Van Gogh o en el Rijks Museum, el más importante de la ciudad y que alberga miles de obras de artistas nacionales e internacionales. Es este quien posee la mayor cantidad de obras del artista actualmente.

Con la llegada de la noche, llega también la hora de cenar. Mentiría si les digo que recuerdo el nombre del lugar, pero nos paramos casi por accidente y necesidad, a cenar un pequeño restaurante italiano. Fue un tropezón muy placentero. Tomamos unas pizzas muy sabrosas y fuimos atendidos por un personal completamente nativo de este país. Y así agarramos fuerzas para terminar la jornada.

Al día siguiente nos dirigimos al famoso “Barrio Rojo” o zona roja de esta ciudad. Esta zona existe desde el año 1200 y contempla una cantidad de bares y energía, mucho movimiento y entusiasmo en sus estrechas calles. Es en el siglo XVII cuando aparecen las famosas vitrinas que caracterizan este sector. Sin embargo, tiene mucho más que ofrecer. Nosotros decidimos parar a tomarnos un par de cervezas en un bar ambientado al estilo Harley Davidson y un poco de rock.

Y así llegamos a casa a las 3am, pero la energía que te da la ciudad, el país, te permite días así y mucho más. Muy contenta de esta visita y con tantas ganas de más, pude recorrer este increíble país que está un grado más evolucionado que muchos en casi 48 horas. Pedalearás mucho, verás cosas únicas en la vida, sonreirás por la calle a menudo, pero esto es parte de vivir en Holanda, esto y mucho más.

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