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A ritmo de centenario

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La Banda Municipal de Coca es la más longeva de la provincia de Segovia

“La vida sin música sería un error”, decía el filósofo Friedrich Nietzsche. Es una pasión de multitudes, hasta tal punto que muchos recuerdan determinados momentos de sus vidas con tan sólo escuchar las primeras notas de una canción. Desde 1917, el fenómeno musical en Segovia ha ido in crescendo. Ese año se inició una nueva época inefable en la historia de la música castellana. La ‘ciudad del cochinillo’ se encontró con una de sus mayores serendipias: la Banda de Música de Coca.

A tempo adagio, esta pionera y vetusta banda se ha consolidado como un referente a nivel nacional. Coca es una antigua villa segoviana que, además de poseer un Castillo Gótico-Mudéjar datado del siglo XV, tiene el honor de contar con la banda de música más antigua de la provincia. Surgió a raíz de la agrupación de un  pequeño  y  perseverante  grupo  de  vecinos,  unos once, y  bajo  la  dirección  del  maestro  organista   Agustín  Sierra. A partir de 1922, el Ayuntamiento de la localidad, interesado en la función social y educativa que la corporación musical podría aportar a la Villa, comenzó a tutelar a la banda y ésta adquirió un carácter municipal.

La primera mujer que pasó a formar parte de la agrupación fue Olga González Catalina  en el año 1976. “Era  la  mimada  de  la  Banda  y  la  hija y nieta  de  todos”, relatan antiguos miembros.  Esta incorporación dio cabida a la entrada, dos años más tarde, de Esperanza  Rubio  Merino,  que  tocaba  el  requinto, y  María  Jesús  Navarro  Catalina,  María  Encarnación  Rodríguez  Heredero  y  Teresa  Rodríguez, todas ellas con el clarinete.

“Nadie es esencial nunca en ningún sitio. En la música es un trabajo en equipo y todos somos igual de importantes y de necesarios”. Así define la profesora de clarinete Lidia González sus diecisiete años como miembro en la Banda de Coca. Actualmente, es una de los componentes más veteranos y por ello “es una responsabilidad, al final siempre los mayores son los referentes de los pequeños”. En cuanto al progreso y los cambios ocurridos con la entrada y salida de músicos, para Lidia antes era una banda totalmente diferente: “había una mayor diversidad de edades y más separación de grupos. Ahora la media es mucho más joven y las relaciones entre las personas es mucho más natural y más real”.

En noviembre de 2017 se cumplen cien años desde su fundación y, por ello, a lo largo del mismo se celebrarán diversos eventos culturales y musicales dirigidos a públicos de todas las edades. Los componentes, amateur en su mayoría, se muestran entusiasmados ante tal expectación. “La evolución del conjunto de la banda, tanto personal como musicalmente, ha sido posible gracias al director, que trae nuevas ideas y nos motiva, pero también gracias a los miembros, que trabajan duro para que todo salga bien”, dice Agustín Villagrán, presidente de la Junta Directiva.

La Semana Santa es una de las épocas más deseadas por los miembros de la agrupación, puesto que cubren las procesiones de Coca, Toro, y Medina de Rioseco. Para Asier Doval Sanmartín, tubista profesional y director de la Banda de Coca desde el año 2012, “no está pagado salir en comitiva con todo lo que eso conlleva: ensayos, horas tocando… No obstante, si miras el trabajo que vas a hacer por lo que vas a cobrar, no está tan mal pagado”.

“Son gente joven, con ganas, aportan nuevas ideas, vienen muy preparados”, dice Villagrán acerca de las nuevas incorporaciones desde sus doce años de experiencia como músico. En la actualidad, la asociación se financia tanto por el Ayuntamiento como por los ingresos que la banda recibe de toques.

La identidad es lo que hace que cada aspecto sea singular y diferente. Tanto músicos como directores que han pasado por la Villa han dejado su trabajo manuscrito en documentos, y gracias a ello, hoy existen una veintena de obras compuestas por y para Coca. Villa y Tierra es un pasodoble compuesto por Juan Antonio García Illanas, insigne saxofonista de la localidad, dedicado al pueblo de Coca y estrenado el 14 de agosto de 2013 por la Banda Municipal. Adolfo Rodríguez Arranz ha sido el encargado de poner letra al pasodoble que ya se ha convertido en un himno para todos los caucenses.

La Banda de Coca ha colaborado en varias ocasiones con el grupo de música rock Celtas Cortos. La andadura comenzó el 17 de agosto de 2007 cuando el grupo vallisoletano dio un concierto en la Plaza de Toros de Coca, fijando como única condición que la banda participase con ellos. El éxito fue tal que decidieron  repetir  la   actuación,  esta  vez  en  el  cierre  de  su  gira  en  el  Fórum  de  Barcelona. No hay dos sin tres, y como buenos Emigrantes, la Banda fue la invitada de honor de los Celtas durante su último concierto en la Plaza Mayor de Valladolid en el año 2012.

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