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Fashtivism o la moda como altavoz

“Utilizo la moda para hablar de política. Ser diseñadora me da una voz, algo que es realmente bueno”. Estas palabras pronunciadas por la siempre provocadora y deslenguada Vivienne Westwood parecen haber calado en una industria a menudo asociada a lo superficial y anodino.

La diseñadora británica, vinculada desde sus inicios al punk y a las corrientes underground, ha sabido explotar la cara más reivindicativa de la moda, convirtiéndola en un vehículo al servicio  de la subversión y la irreverencia. De la mano de los Sex Pistols, subió a la pasarela el látex, los elementos de BDSM y el cabello de punta. Corría la década de los 70 y una nueva energía cultural empezaba a tomar cuerpo.

Desde entonces, muchos han sido los diseñadores que han hecho de la pasarela el escenario perfecto para manifestarse y transgredir los límites de lo políticamente correcto: Semana de la moda de París 2014, el Grand Palais se convierte por unos minutos, en una calle por la que las modelos desfilan portando carteles  con proclamas feministas. Una respuesta a las tensiones que, por aquel entonces, generaba la lucha por la igualdad entre el gobierno socialista de Hollande y la oposición conservadora.

 

Chanel cierra su colección primavera/verano 2015 recreando una manifestación.

También en los despachos de algunas de las casas de moda más importantes parecen estar tomando nota de la necesidad de renovar un fondo de armario un tanto anticuado. Maisons como Dior y Givenchy han dado un paso al frente poniendo por primera vez en su historia a mujeres como directoras creativas. Se trata de María Grazia Chiuri y Clare Waight Keller respectivamente.

La primera tomó las riendas de la firma francesa en septiembre del año pasado y en los 6 meses que lleva como cabeza visible de la casa, le ha dado tiempo de hacer toda una declaración de intenciones. Al clasicismo de los diseños propios de la firma, se unen esta vez camisetas básicas en las que pueden leerse mensajes como Dio(r)evolution o We should all be feminists.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el segundo asalto a la semana de la moda de París, Grazia Chiuri volvió a la carga, esta vez con el color azul como protagonista del próximo otoño/invierno. Uniformes de trabajo, monos vaqueros y toques militares rematados por boinas negras se dieron cita en una atmosfera industrial. Una puesta en escena que para la diseñadora, resalta la fuerza y delicadeza de la mujer Dior.

Estrategia comercial o no, lo cierto es que la moda no da puntada sin hilo, quizá sea el momento de pensar en voz alta.

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