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12 Horas en la hermosa Zaragoza

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España es un país perfecto. Sus paisajes, su gente, su comida, sus fiestas. Pero si algo lo hace todavía mejor, es la facilidad de viajar por toda su inmensidad. Y es que es imposible quedarse un fin de semana tranquilo en casa viendo una película en Netflix y comiendo un helado, cuando los viajes están a la vuelta de la esquina y a precios increíblemente bajos.

El fin de semana pasado decidimos ir a Barcelona, y es que estando a siete horas de aquí de Valladolid sería prácticamente un delito prescindir de visitarla. Pero como el viaje de tantas horas se podía volver tedioso, optamos por dividirlo en dos. Por tal razón, buscamos en el mapa una ciudad que estuviese a medio camino para así poder conocer más, por menos y así fue como llegamos a la hermosa Zaragoza.
A tan solo cuatro horas de Valladolid, en la comunidad autónoma de Aragón, se encuentra la ciudad de Zaragoza, nunca había escuchado mucho de ella para ser sinceros, solo sabía que existía gracias a su equipo de fútbol local y es que claro, suele pasar que las grandes metrópoli se lleven todo el crédito de un país, y en este caso Barcelona y Madrid son la primera elección de todo aquél que visite España, y esto no se puede juzgar, es más que entendible ya que son las ciudades a las que más hacen referencia los medios de comunicación e incluso el mismo país, dejando de lado la hermosura de otra ciudades que también pueden cautivar los corazones de los turistas.

A las 7 a.m. tomamos el tren de Renfe que daría el inicio a nuestra pequeña pero divertida aventura de fin de semana, en compañía de dos amigas, ambas latinoamericanas como yo, llegamos a las 12 p.m. una hora más tarde de lo previsto pues el tren estuvo detenido en la vía cerca de los sesenta minutos debido a una falla técnica, sin embargo esto no dañó nuestro espíritu aventurero y lejos de echar chispas por el retraso, lo vimos como una oportunidad de dormir un poco más durante el viaje.
Una vez el tren nos dejó en nuestro destino, en la estación Zaragoza-Delicias, nos dirigimos a la oficina de información, donde una chica muy amable y simpática nos dijo todo para hacer durante nuestra pequeña estancia de doce horas en Zaragoza. Salimos cargadas de nuestros motetes[1] como decimos en Colombia a recorrer la ciudad. Tomamos el autobús número 34 que nos dejó en pleno centro, perfectamente ubicadas y lo mejor es que este recorrido solo tardó veinte minutos gracias a la facilidad de transporte de la ciudad.

Cargadas de maletas, bolsas, cámaras, selfiesticks[2] comenzamos nuestro recorrido a pie por todas las calles del centro de Zaragoza, y la primera que vimos fue la plaza de España, situada a uno de los extremos del Paseo de la Independencia. Tuvimos la oportunidad de ver esta plaza de día y noche y es increíble la diferencia entre las dos; de día es parecida a un centro de Nueva York, con mucho movimiento y vida, y su atractivo principal; el Monumento a los mártires de la religión y de la patria, una fuente situada en el punto central de la plaza y adornada por hermosos chorros de agua a su alrededor. Pero, por la noche, toda la plaza se ilumina de colores, dándole un aspecto mucho más fresco y juvenil, aunque igual de hermoso.
Seguimos caminando, para poder disfrutar lo máximo posible de nuestras horas en Zaragoza y fue así que llegamos a calle Alfonso I, gracias a una peatona que nos explicó cómo llegar luego de perdernos por segunda vez…
Esta calle es la mejor opción para llegar a Plaza del Pilar, aquí vemos todas las tiendas principales de Zaragoza, además de zonas de comida donde encontramos lo mejor de la cultura de las tapas de España, en todas las esquinas es fácil encontrarlas y aunque no las probamos todas, ninguna se veía prescindible, además de tomarnos una deliciosa caña[3] o un refresco disfrutando del espectacular clima Zaragozano de 27 grados, y con mucho sol.

Al final de dicha calle, se puede vislumbrar la inmensidad y hermosura de, a mi parecer, el principal atractivo de Zaragoza; la catedral-basílica de nuestra señora del pilar. Una construcción barroca que data desde el siglo XI cuya belleza cautiva las miradas de todos quienes se la topan, y es que es imposible pasearse por sus alrededores sin echarle por lo menos un pequeño vistazo. Para los creyentes, ver la grandeza de esta iglesia, es como un sentimiento que llena de paz y tranquilidad. Pero si lo tuyo no es la religión, igual es imposible no deleitarse con el nivel de detalle y perfección de este lugar.
Aquí mismo en Plaza del Pilar encontramos no solo la catedral basílica sino también la Catedral del Salvador de Zaragoza, con estilo románico, gótico renacentista y barroco. Se irgue a la derecha de la basílica y da la impresión de ser un mini big ben londinense, pero con mucho más detalle y bajo mi opinión, más lindo.
Además de las dos iglesias principales de Zaragoza, también encontramos los edificios políticos de la ciudad, como la Lonja de Zaragoza, lugar destinado a todo tipo de actividades económicas y que hoy es la sala de exposiciones del Ayuntamiento, mismo que se alza en la Plaza, a unos pocos pasos de la Lonja.
Por su parte, en cuanto a monumentos se refiere, también es posible ver el, valga la redundancia, monumento a Goya, que le rinde un homenaje a Francisco de Goya, el pintor aragonés más importante.
Un monumento erguido en Zaragoza que llamó mi atención más que cualquier otro, fue la “Fuente de la hispanidad”  edificada en 1991 en honor a todos los países hispanohablantes, su figura es el mapa de la península de Yucatán y Centroamérica y un fuente de agua que cae sobre lo que simula ser Sudamérica y tierra de fuego.
Fuera de los edificios y estatuas emblemáticas de Zaragoza, hay infinidad de tiendas de suvenires para llevar a tus amistades y para ti mismo, yo como coleccionista de llaveros, compré uno más para mi colección, pues sería imperdonable irse de Zaragoza sin un recuerdo de ella.

Después de varias horas caminando y conociendo, el estómago nos empezó a sonar otra vez, así que decidimos ir a El Tubo, un conocido barrio repleto de restaurantes de tapas, deliciosas y muy recomendables. Ahora, si prefieren algo más común, siempre está McDonald’s a la vuelta de la esquina, con sus increíbles rebajas.

Caminando un poco más, es posible ver la inmensidad del río Ebro que atraviesa la ciudad, y a la hora del atardecer es una vista increíble para todos aquellos amantes de la fotografía… Si quieres conseguir muchos “Likes” en tu próxima foto de perfil de Facebook, pósate en el puente, allí aparecerán todas las torres de la catedral basílica y la anchura del río que a medida que pasan las horas, parece convertirse en un espejo… sin duda una vista preciosa.

Nuestra hora de partida hacia Barcelona se acercaba, y  con ella nuestra estancia en Zaragoza se acababa poco a poco, así que decidimos ir a tomarnos unas cañas cerca de la parada del bus número 34, mismo que nos llevaría de regreso a la estación. Como contábamos con pocas horas en la ciudad Zaragozana, nos fue imposible conocer la vida nocturna local, sin embargo, los residentes muy amables y simpáticos, siempre sonrientes, nos dijeron que hay una gran variedad de discotecas y bares para todos los gustos; como, LATIN PALACE que es un referente de la fiesta latina en España, abierto hasta las 6:30 a.m. da la oportunidad a los que vayan, de pasar una noche estupenda al ritmo de todo el calor latino, está ubicada en la calle Ricia.

También podemos encontrar CASA DEL LOCO, un local alusivo a la fiesta Zaragozana desde 1988 en la Calle Mayor, aunque si prefieres la electrónica, siempre está MOMA CLUB, ubicado en Cesar Augusto, para bailar de corrido hasta las 6:30 a.m. al son de las mejores mezclas del momento. Con solo escuchar hablar de ellas, nuestros esqueletos se movían solos, pero no podíamos, pues un bus nos esperaba… Por un momento, pensamos en perderlo y tomar otro en la mañana, pero recapacitamos al instante, ya habría más tiempo para conocer  Zaragoza por completo, pues nos faltaron muchos lugares por recorrer debido a que el tiempo jugaba en nuestra contra, así que con el dolor de nuestros corazones, subimos al autobús que nos llevaría a nuestra estación.

Ya embarcadas en el bus hacia Barcelona, empezamos a comentar qué tal nos había parecido la ciudad y todas, llegamos a la misma conclusión, una ciudad maravillosa… con todo lo que caracteriza una ciudad grande, pero con el calor humano de un pueblo pequeño y muy acogedor…

Así que si no sabes a donde ir este fin de semana, considera a Zaragoza, te aseguro que no te arrepentirás.

 

1 Palabra colombiana para referirse al equipaje de un viaje o mudanza.
2 Artefacto para tomar fotografías selfies
3 Palabra española para referirse a la cerveza
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