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Jamie Cullum: el arte de versionar

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El piano es un instrumento tan hermoso como difícil de dominar. Unido para siempre al Jazz y el R&B de mediados del S.XX, en la actualidad ha sido sustituido por los arreglos electrónicos en la mayoría de las canciones. Quedan pocos artistas que lo sigan usando como un elemento fundamental de su obra. Sin embargo, valientes modernos en el Soul como Alicia Keys o John Legend siguen incorporando piezas de piano a unos temas que se vuelven virales rápidamente.  Pero hay uno que destaca por encima de todos, alguien que a pesar de que sus composiciones son geniales y han sido mundialmente reconocidas, hace que la gente se quede sin aliento y sin voz cuando versiona algunos de los temas más famosos del mundo de la música. Hablamos, como no, de Jamie Cullum.

Nacido en Inglaterra en 1979, su habilidad frente a un piano pronto empezó a llamar la atención de los expertos. Con 16 años empezó a tocar en bares y clubes de Rochford, su pueblo natal, y ya en la Universidad de Reading su nombre empezó a aparecer en los carteles de pubs y salas de conciertos que se abarrotaban para ver y oír a un virtuosos del piano, que vacilaba a su público poniéndose de pie en medio de la actuación y tocaba sin mirar. Con sus primeros discos, algunos artistas de la talla de Michael Jackson pronto pusieron su lupa encima del joven británico, al que ya le llovían las ofertas de algunos de los sellos más prestigiosos del mundo. Su moderno estilo dentro del Jazz era un soplo de aire fresco para un género que se veía superado por la música electrónica, el Pop o el Rock and Roll. Pero donde Jamie se metía a su público en el bolsillo era cuando trasladaba a su piano algunas de las canciones más icónicas de la historia de la música, que todos conocen pero que solo Cullum sabe dotar con su toque personal, algo que las vuelve, si cabe, en mejores de lo que eran.

Hay canciones que van irremediablemente ligadas a un artista. Y curiosamente, Moon River, una de las canciones más icónicas de la historia del cine, no está relacionada estrechamente con su compositor o con un cantante, sino con una actriz: Audrey Hepburn. Una de las mayores leyendas del séptimo arte será recordada por siempre por su actuación en Breakfast at Tiffany´s (1961, Desayuno con diamantes en España) una película impregnada de principio a fin por el sentimiento que la actriz británica (aunque nacida en Bélgica) consigue transmitir cuando coge su guitarra para, desde la ventana, cantarle a la melancolía. Ganadora de un Oscar a mejor canción original y un Grammy, Moon River ha sido versionada infinidad de veces por artistas tan dispares como Louis Armnstrong, Eric Clapton, Barbara Streisand o, como no, Jamie Cullum. Cullum, que solo ha interpretado esta canción en sus directos, logra silenciar a todo un auditorio aprovechando la facilidad que tiene esa canción para adaptarse a todos los formatos.

Ray Charles, uno de los mayores genios de la historia del jazz, será siempre recordado por su música…y sus excesos. La unión de esos dos conceptos permitió al mundo disfrutar de sus mejores temas, como What’d I Say, que improvisó al final de una de sus actuaciones, o Hit the road Jack, que compuso mientras discutía con su amante, una miembro del coro que acompañaba a Charles en sus actuaciones, en una habitación de hotel. Este tema, una discusión entre el artista y la líder del coro, se convirtió en un símbolo del R&B de los 60’. Y como homenaje a uno de los mejores pianistas del S. XX, Jamie Cullum quiso hacer su propia versión de Hit the road Jack. En esta ocasión, junto con el cómico Tim Minchin, hace de Hit the road Jack un tema que brilla no solo por la letra y el ritmo, sino por la espectacularidad que el británico y el australiano consiguen llevar juntos al piano, intercambiando los papeles y convirtiéndola en una canción divertidísima de ver en directo. En cierto modo, el show que hace Cullum en sus conciertos tocando el piano de pie, dando saltos, etc, no es muy distinta de la de Ray Charles, un genio que siempre sorprendía a su audiencia con algo nuevo.

Jamie Cullum se atreve hasta con los más grandes. I’ve got you under my skin, escrita por Cole Porter en 1936 e interpretada por primera vez por Virgina Bruce, es una de las baladas más reconocibles del líder del Rat Pack, La Voz, el inigualable, Frank Albert Sinatra. El tema es una declaración de amor, en donde una persona le dice a otra que la ama tanto que la lleva “debajo de su propia piel” y es, junto My way y New York New York, el tema más reconocible del de Nueva Jersey. Pensada para lucir en una orquesta, Jamie Cullum la utiliza para ser una canción intima, casi una conversación con su amante, en donde solo destaca su voz pausada y las notas de su piano.

Pero la verdadera grandeza de Cullum no reside solo en versionar grandes clásicos. El artista inglés es capaz de trasladar a las teclas de su piano el ritmo de la música Pop actual. Su última gran adaptación fue Uptown Funk, de Bruno Mars y escrita por Mark Ronson. Esta canción sonó durante todo un verano en las radios y discotecas de todo el mundo por su ritmo funky y alegre.  Sin arrebatarle un solo ápice al estilo discotequero del hawaiano, Cullum ha convertido Uptown Funk en un tema de Jazz más lento y relajado, pero igualmente pegadizo en donde los solos de piano consiguen destacar por encima de la letra.

Otra de las versiones más actuales del británico es la de Shake it off, de Taylor Swift. A Taylor Swift o la amas o la odias, pero hay que reconocerle siempre que consigue que sus canciones encabecen las listas de todo el mundo, algunas durante semanas. Shake it off, nominada a varios Grammy, es un tema que se aleja del estilo country de la artista, pero que le abrió la puerta al mundo del Pop y dejó entrever que tenía madera para más estilos. Alegre y provocadora, Cullum la hace propia al darle un matiz más personal, marcado por ese ritmo lento y por el resto de instrumentos de la banda de Cullum, más acompañado de lo habitual y dejando a su piano en un segundo plano.

Pero la joya de la corona es Don´t stop the music. Rihanna es, con permiso de Beyonce, la reina del Pop actual. Nadie vende tanto y lo hace tan bien como ella. Todo lo que toca se vuelve oro. Desde Umbrella, la artista de Barbados ha llenado estadios de todo el mundo. Sin duda es una de las artistas femeninas más escuchadas de todos los tiempos y sus videos y sencillos rompen records en internet el día de su lanzamiento. Con Don´t stop the music, uno de sus primeros sencillos, Rihanna llegó a ser número uno en Francia, Australia y Alemania y en el Top5 de Estados Unidos y se convirtió en uno de sus temas más famosos. Es con esta canción donde Cullum tocó la cima de la música gracias a que su versión le permitía no solo dejar su sello, sino dar rienda suelta a todo su virtuosismo y elegancia con el piano. Convirtió el ritmo dance y electrónico en una versión Jazz que encabezó su álbum “The Pursuit”. El culmen de su capacidad para hacer covers.

A pesar de que el Reggaeton, el Pop, el House o el Hip-Hop han arrebatado el terreno que durante mucho tiempo musical que pertenecía al Jazz, el estilo surgido de las calles de Nueva Orleans a principios del S. XIX sigue teniendo su rinconcito en el panorama actual. Gracias a genios como Jamie Cullum la música pura sigue vigente en la actualidad y creando piezas magistrales que perdurarán para siempre como las de Art Tatum, Louis Armstrong, John Coltrane, Charlie Parker o Aretha Franklin. Aunque esas piezas salgan de versionar a otros genios. El arte no tiene dueño, cada uno puede convertirla en algo nuevo. Y nadie como Cullum para ello.

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