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La lencería debe ajustarse al cuerpo de las mujeres, y no al revés

La ropa interior feminista le dice adiós al ‘push-up’ y a los aros

El 3 de noviembre de 1914 Mary Phelps Jacob patentó el invento que remplazaría al corsé, el sujetador. Phelps se quejaba del agobio que le producía la antigua prenda y que le dejaba los pechos fuera. No era la única mujer que se quejaba de la armadura que debían llevar todos los días. Sin embargo, no existe tanta diferencia entre las funciones del corsé y el sujetador. Si bien el primero cubría desde el pecho hasta la cadera, el segundo sólo alberga los senos, pero el aro y las copas tiesas con relleno siguen siendo componentes de la mayoría de sujetadores.

El canon de belleza de la sociedad actual aísla y acompleja a las mujeres que no se ajustan a este estándar y esto ocurre, sobre todo, en la lencería industrial. En carteles de cerveza, anuncios de comida rápida e incluso de electrodomésticos, los pechos de las mujeres están siendo continuamente sexualizados y objetivados. Y es que los conjuntos de ropa interior femenina tradicional apoyan la idea de la mujer como un mero objeto sexual.

Los sujetadores no resultan cómodos y llevarlos durante horas tiene consecuencias como pinchazos en el medio del pecho debido a los aros y marcas en la piel.

La ropa interior debe ajustarse al cuerpo de las mujeres, y no al revés. Por ello, hay varias marcas que defienden que debe cumplir con las curvas de cualquier chica y priorizar la comodidad de estas. La lencería feminista es por y para la comodidad de la mujer.

Miss Crofton es una firma lencera londinense que plantea ropa interior cómoda, que las mujeres la usen sin sentirla. Destacan las prendas con encaje y transparencias y reniegan totalmente de los aros y rellenos. Además, en España existe ‘The Nude Label’, una compañía valenciana que busca la belleza natural desde la comodidad y el minimalismo.

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