Periodismo Participativo en Red
Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

Carlota Herrero Izquierdo, aprendiz de batería, comenzó sus clases con videotutoriales hace un año, la revolucionaria forma de estudio que rompe con los moldes clásicos

Son las 17:41 de la tarde y la clase está a punto de comenzar. La asistente, Carlota Herrero Izquierdo, la lección “Los acentos. Batería para principiantes” y el tutor, “Zebendrums”, título de un canal de YouTube que en su descripción asegura haber sido creado por y para los bateristas. Baquetas preparadas, metrónomo a punto y el ordenador a tope de energía para evitar un apagón fastidioso. Así es el nuevo método de aprendizaje musical de muchos nuevos artistas que, como Carlota, han encontrado en la instrucción a distancia una genial alternativa al tradicional modelo de formación académica.

Sin aulas, ni libro, ni cualquier tipo de material específico más que el propio instrumento y el portátil al que atender durante todo lo que dure el ejercicio. Por no haber no existe ni horario, pues esta vez la clase comenzó a las a las 17: 41, pero mañana podrían ser las 18:00, las 20:00 o simplemente podría no haber clase.

Los videotutoriales, la nueva formade aprendizaje musical . Fuente: Jacobo Herrero Izquierdo
Carlota sigue las instruciones de su profesor "youtuber" . Fuente: Jacobo Herrero Izquierdo

Únicamente un par de folios encima del escritorio dispuestos a recoger notas son los elementos que se observarían en cualquier academia o escuela de música local. Por lo demás, Carlota no tiene la sensación de estar asistiendo a un curso. Ropa informal, el mp3 a tiro y la cama entreabierta por si la pesadez de la tarde hace que el plan de estudio se torne en una jornada de profundo descanso.

Hoy no es el caso. La alumna se muestra con energía por la satisfacción de haber encontrado un método de aprendizaje diferente, que le gusta y le aporta resultados. De esta manera, la sesión comienza tras un ligero clic sobre el botón de pausa.

Arranca el videotutorial, aunque apenas un segundo después, la actividad ha de detenerse ante la advertencia de Carlota, que olvidó calentar sus muñecas y prefiere dedicar un par de minutos a girar sus manos y contraer sus dedos para evitar lesiones que frustren su progresión. “También hay videos que te enseñan a esto”, bromea la muchacha.

Reanudada la sesión, y después de soportar el anuncio del reproductor, junto con la cabecera de presentación del creador del canal, se introduce el tema que se va a impartir. A la derecha de la pantalla se anuncian el resto de materias a las que acceder, véase redobles, agarres, ritmos y otras muchas grabaciones enmarcadas bajo preguntas o afirmaciones estrafalarias con tipografía impactante como “¿Estás preparado para ser baterista?”.

Pero Carlota se centra en su clase. El peligro de YouTube reside en la dificultad de no divagar, de perderse en la infinidad de contenidos de la plataforma. “Para mejorar hay que tener disciplina”, explica la aprendiz.

Ella inició sus cursos on-line a hace apenas un año, aunque dice estar progresando muy rápido. Partió de los ritmos básicos y la correcta postura para tocar. Siguió con dinámicas de improvisación, iniciación al Jazz y al Blues y ahora quiere mejorar su técnica de acentuación, una materia que confiesa estar costándole más que las anteriores.

De hecho, apenas pasaron dos minutos de los seis que dura el video en total y Carlota aún no realizó ningún ejercicio. Prefiere rebobinar una y otra vez la parte teórica hasta que asimile los conceptos clave. Porque, por mucho que parezca mentira, aquí también se imparte contenido teórico, algo que atrae al sector de músicos académicos que de vez en cuando trastean en internet con el objetivo de ampliar sus conocimientos en solfeo, armonía, o afinación. No obstante, la parte práctica sigue acaparando la mayor parte del protagonismo.

“Esto es un poco rollo”, explica la joven refiriéndose a la primera mitad del video en la que el profesor se dedica aclarar los términos fundamentales. No obstante, por mucho que desagrade al estudiante, las explicaciones del tutor facilitan el posterior aprendizaje, por lo que Carlota recomienda prestar atención a la charla antes de dar rienda suelta a la creatividad. En sus primeras experiencias con videotutoriales, ella cometía el error de saltarse aquellas fracciones que le resultaban menos interesantes. Sin embargo, confiesa que muchas veces esta decisión acabó por volvérsele en contra: “Me saltaba la teoría, porque lo que quería era tocar de inmediato. Luego era incapaz de hacer bien los ejercicios y tenía que retroceder. Perdía más tiempo”.

Superada esta parte, que se acerca más a la tradicional relación entre tutor y pupilo, da comienzo el verdadero trabajo, el capítulo más dinámico. Con ello, Carlota realiza una nueva pausa para encender el metrónomo. Concentración y a tocar. Tic- tac, tic- tac. El péndulo del aparato se desliza a un lado y a otro indicando la velocidad a la que ha de desempeñarse la pieza. Por fin suenan las notas.

En la pantalla del portátil luce el primer ejercicio. Los pasos a seguir son los siguientes: primero se atiende al video, donde se ilustra la forma de ejecución, Después, se congela la imagen y el espectador lo intenta reproducir. Simple, al menos en apariencia.

Primer asalto. El pie izquierdo de la chica marca el pulso y sus manos copian las acciones del profesor. “Derecha, izquierda, derecha, izquierda. Acentuamos en la penúltima nota”, narra el experto desde la computadora. La exigencia de Carlota provoca que la lección solo progrese si desempeña su tarea a la perfección, pero pasados veinte minutos de clase, acaba por sobrepasar todos los niveles.

“Estaba inspirada”, manifiesta entre risas. No cabe duda de que se encuentra en lo cierto. La experiencia ha sido un éxito e incluso le sobró tiempo para revisar temas pasados. Otros días, por el contrario, no consigue progresar y tiene que detener el video de turno para buscar algún truco en otra página. “Una ventaja añadida de esta manera de ensayar”, garantiza.

Y es que el verdadero éxito de esta forma de educación radica, precisamente, en la libertad en las formas, así como en las múltiples posibilidades que ofrece. Según Carlota, “es como si a veces no entendieras a tu profesor y pudieras pedir ayuda a un profesional diferente que vive en la otra punta del mundo”. Ella, al igual que millones de personas, se sirve de las inmensas posibilidades de las nuevas tecnologías, por eso no le extraña el éxito de YouTube, entre otros portales de conocimiento compartido.

Con los créditos finales y la despedida del profesor, que invita a la audiencia a subscribirse a su canal, concluye la exhibición de la alumna, que se lanza a por su reproductor de música para deleitarse con unos merecidos minutos de desconexión. Aun así, Carlota no se aleja de los timbales y platillos por si el frenesí de alguna melodía acaba por incitarle a volver a su batería y a averiguar el acompañamiento rítmico al más puro estilo John Boham. De momento solo escucha, pero tanto la música cómo este peculiar modo de enseñanza son impredecibles.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Written by

Estudiante de periodismo en la Uva. Reinventarse o morir "La literatura es el arte de escribir algo que se lee dos veces; el periodismo, el de escribir algo que se lee una vez". » Cyril Connolly

Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.