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Carta de una feminista a Dani Rovira

Aunque esta carta lleve tu nombre, en realidad se dirige a todas esas personas del sexo masculino que aseguran querer ser feministas, pero no saben muy bien cómo. Aquí van unos pequeños consejos para conseguirlo:

  1. No todas las mujeres llevamos tacones. Entiendo tu buena intención queriendo visibilizar la precaria situación de la mujer en el ámbito del cine y en la sociedad en general en una gala de los Goyas que vería mucha gente, pero ¿de verdad no se te ocurrió mejor forma de apoyar a las mujeres que subiéndote en unos tacones de aguja? Muchas mujeres no llevamos tacones porque representan un elemento más de este patriarcado que nos quiere bellas y perfectas, aunque nos duelan los pies, aunque, más adelante, derive en problemas de espalda. Puede que pienses que soy exagerada, pero para mí fue como si salieses a reivindicar el papel de la mujer con una fregona y un plumero. ¿No habría sido mejor idea que una de tus compañeras de profesión presentara la gala contigo? Por eso de que criticabas lo poco representadas que estaban las mujeres… Incluso ella sola, teniendo en cuenta de que tú ya los has presentado tres años seguidos. Te puedo asegurar que ella sola podría perfectamente.
  1. No emplees la ironía si no sabes usarla. Si la mayoría de personas no pillan la ironía de uno de tus chistes, o eres intelectualmente superior (como afirmaría Pérez-Reverte) o no sabes utilizar la ironía o, simplemente, no tiene gracia. He leído tu tuit cientos de veces y por más que intento buscarla, no la encuentro. La gracia, digo. Porque el machismo, lo casposo y lo rancio lo encontré a la primera. Te voy a explicar algo, pequeño Dani (perdona el tono paternalista, es para que entiendas como os dirigís muchas veces a nosotras), las feministas no “tachamos” de machista a nadie porque se deleite observando un cuerpo que le parezca atractivo, si lo crees así, es que no has entendido nada. Creer que las feministas exageramos en muchas de nuestras quejas, como se desprende de tu tuit (insisto, la ironía no la capto), y que intentamos prohibiros que admiréis un cuerpo hermoso es un grave error. Lo que criticamos de anuncios como el de las marquesinas al que haces referencia es que enaltecen un ideal de belleza inalcanzable para cualquier mujer e irreal, lo que desemboca en serios problemas de autoestima para muchas de nosotras, sobre todo jóvenes que no pueden llegar a dicho ideal. Por no mencionar que se utiliza la imagen de una mujer como reclamo, convirtiéndola en un trozo de carne apetecible para disfrute de los hombres.
  1. No necesitamos que te cortes el pene. Cuando vi que pedías perdón por el supuesto malentendido y afirmabas que querías luchar de nuestro lado y ser nuestro aliado me alegré y creí que por fin alguien lo entendía. Sin embargo, llegué a la famosa y desatinada parte de “no puedo cortarme el pene” y se me pasó. Puede que también fuese una de esas ironías tuyas que sólo pillas tú, pero volviste a meter la pata, una vez más. Por si no estuviera suficientemente extendido el término feminazi y la creencia del feminismo como algo demasiado radical, llegas tú y hablas de amputarte los genitales. Las mujeres no necesitamos que os cortéis el pene para poder luchar con nosotras, pedimos algo bastante menos doloroso: que dejéis de cosificarnos, de sexualizarnos, de menospreciarnos, de ridiculizarnos… En definitiva, que nos tratéis como a iguales.
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La indignación como motor para cambiar las cosas. Escribo sobre feminismo en la sección BeYourself de NewsLab.

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