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Nadal no se cansa de ganar

El jugador balear conquista su quinto título en Madrid tras derrotar a Thiem por 7-6(8) y 6-4 en 2 horas y 17 minutos de juego.

Resumen de la final. (Vía ATP)

La pista Manolo Santana rugía mientras Rafael Nadal se arrodillaba ante la red tras firmar una de las victorias más significativas de su carrera. Visiblemente emocionado, el mallorquín se alzó con su 30º Master 1000, empatando a Novak Djokovic como el máximo ganador de torneos de esta categoría. Es el tercer torneo consecutivo de Nadal sobre su superficie predilecta en tan solo un mes, tras las victorias cosechadas en Montecarlo y Barcelona.

Para ello, el español tuvo que sudar de lo lindo para doblegar al número 8 del mundo, que en el tercer juego del partido se lanzó a la yugular de Nadal para romperle el saque y ponerse por delante en la final. Nadal, visiblemente tenso, con el peso en su raqueta de conseguir la victoria para las 12.000 gargantas que le apoyaban en la grada, no encontraba el juego que un día antes le guió par ganar a Novak Djokovic. El jugador austriaco empujaba a su rival lejos de la línea de fondo, con bolas altas que parecían incordiar al balear. Con 3-1 abajo en el luminoso, el jugador local comprendió la necesidad de apretar si no quería que se le escapara el primer set. La reacción fue inmediata, recuperando su saque y volteando el marcador hasta el 4-3.

Desde ese momento, Nadal se fue haciéndose silenciosamente con el control de la pista y del partido, ante un Thiem que pareció sufrir en exceso la rotura de servicio en contra. La igualdad estaba destinada a romperse en el tie-break, donde ambos jugadores dispusieron de oportunidades para cerrar el set. Nadal neutralizó dos puntos de set de Thiem y logró convertir el suyo tras un error no forzado de derecha del austriaco. La dinámica ganadora se extendería en el inicio del segundo parcial, donde el cinco veces campeón de Madrid empezó a agarrar la copa de campeón al romper el saque de su rival en el primer juego, para después consolidar el suyo y abrir una autopista hacia la victoria.

Sin embargo Thiem, en una demostración poderosa de carácter y determinación, sacó a relucir su mejor juego para impedir que Nadal se despegara en el marcador. Imprimiendo una aceleración diabólica a su derecha, Thiem comenzó a arriesgar más y dispuso de oportunidades para igualar el marcador. Entonces emergió el mejor Rafa, tirando con su derecha paralela y mostrándose definitorio con su revés cruzado. Con ambos jugadores buscando la victoria a tumba abierta, se vivieron los mementos más emocionantes del partido, con puntos brillantes que caían del lado de uno y de otro. Con 5-3 y saque, el número 8 del mundo salvó dos bolas de partido, para después ponerle difícil su juego de saque a Nadal, al que amenazó con romper hasta en tres ocasiones.

El empujón final de Thiem no fue suficiente para igualar la contienda ante el mejor jugador de la historia en tierra batida, que firma un nuevo triunfo para agrandar aún más su leyenda y colocarse como principal favorito para ganar su décimo Roland Garros.

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