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Carlos Adeva: «El arte no está infravalorado, está desconocido»

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Paredes en blanco: el gran lienzo de Adeva

¿Quién no recuerda las caras de horror de nuestros padres al enseñarles la obra de arte que habíamos hecho en las paredes del salón con los rotuladores permanentes? Cuando eres un niño pruebas y exploras con curiosidad los medios que tienes a tu alrededor, el papel se queda pequeño y hay una gran lienzo en blanco que espera ser pintado con tus colores favoritos. Esta afición se puede convertir en profesión y ejemplo de ello es el muralista Carlos Adeva.

El olor a pintura, a pinceles, lienzos y papeles; a trabajo, tiempo, dedicación, inspiración y talento inunda las paredes del estudio del pintor Carlos Adeva en el centro de la ciudad vallisoletana donde Jesús, alumno del artista, pintaba uno de sus últimos trabajos. “Y es que ahora, ¿a quién consideramos artista? Artista a veces se nace y otras se hace. En mi caso, desde pequeño siempre recuerdo estar modelando o dibujando. Para mí es algo muy innato.” afirmaba el pintor nada más comenzar la entrevista.

Carlos Adeva en su estudio de Valladolid. | Fotografía: Gloria Martínez

Carlos Adeva (Toro, Zamora, 1974) estudió en la escuela de artes y oficios en Salamanca, pero los pinceles le han acompañado desde bien pequeño y con tan solo 19 años decidió coger su maleta llena de lienzos y desplazarse a la ciudad parisina: “tuve la oportunidad y la suerte de conocer a alguien que vivía allí y empecé con ese intercambio cultural que hizo que tuviese una relación constante durante tres años, hasta mis 22. París fue un trampolín muy importante para mi forma de ser, expresarme y evolucionar como persona”. Sin embargo, su ciudad natal, Toro, le ofreció un trabajo muy interesante que le hizo dejar temporalmente la capital francesa: “estuve trabajando en el Ayuntamiento haciendo un plan especial en el que tenía que dibujar las calles de Toro a escala y aparte hacía carteles de los programas culturales”.

Durante esa época, Carlos también compaginaba su trabajo como profesor de clases particulares con la realización de su tienda taller donde vendía parte de sus obras: “compaginar todo es difícil; he dado clases en Tordesillas y en Toro y actualmente llevo cuatro años en el Centro Regional de Artesanía de Castilla y León (CEARCAL)”. En ese Centro de Artesanía, en el barrio España de Valladolid, tiene en uno de sus muros una de las obras más significativas de Carlos Adeva que realizó el pasado año junto a sus alumnos sobre la obra de Zorrilla ‘Fortuna que se canta siempre se la lleva el aire’: “Queríamos hacer un guiño al bicentenario del nacimiento del escritor Zorrilla y elegí esa frase porque me parecía muy directa y muy representativa de poder ilustrar: una fortuna cantando”

Muro realizado por Carlos Adeva y sus alumnos en homenaje a José Zorrilla en CEARCAL – Valladolid | Fotografía: Gloria Martínez

Y es que los muros han marcado la actividad profesional del pintor a lo largo de toda su carrera artística: “yo con las paredes tengo una fijación brutal, voy andado por la calle, veo una pared y digo ‘uyuyuyuy’. Mi primera obra en una de ellas fue con 13 años y cuando empecé más profesionalmente pintaba restaurantes, bares y hoteles. Ahora menos porque con la llegada del mundo digital se ponen pegatinas, pero antes se pintaba muchísimo”. A Carlos el pintar muros le ha llevado a conocer mundo e incluso cruzar el charco: “En Brasil pinté un mural sobre el poeta brasileño Paulo Leminski y luego me invitaron a pintar otro en colaboración con el muralista Galo de Souza. Los dos hicimos un mural en la oficina de turismo de Recife. Ha sido una experiencia muy interesante, y la verdad es que estuvo muy bien.” Y una de las claves fundamentales que utiliza el artista para crear sus murales es la integración de la obra con el entorno: “cuando me mandan pintar un muro, lo que me gusta es cuidar mucho el entorno. Va a estar años ahí y cuido muchísimo los detalles, los colores, que todo forme parte del espacio, nunca pinto lo primero que me surge. Me gusta mucho hacer un estudio e integrarlo”.

Carlos Adeva en su estudio con una de las obras que dedicó a su hijo. | Fotografía: Gloria Martínez

Pero además de muros, Carlos es un artista polifacético especializado en la temática medieval: “la temática medieval surge en 1997 cuando hice una exposición llamada ‘Mirada al Gótico’ que me parecía que hacía un guiño a las técnicas más antiguas del siglo XIII y traspasarlas con técnicas actuales como el acrílico. La temática medieval me sugiere, me llama la atención y no hay mucha gente que la practique”. Asimismo, el pintor también realiza obras en acrílico como la serie Queridas: “esta serie surgió porque en el 2016 pinté en un restaurante de Vitoria que se llamaba ‘Querida María’, y yo quería presentar los pecados capitales pero de una forma más suelta, liberada. Ahora son pecados normales que cometemos todos y no pasa nada”. Y para la realización de dicha colección, Carlos Adeva enmarca las obras en un círculo: “el círculo me gusta porque centra mucho más la imagen. Es como si estuviésemos miramos por un agujero y de esta forma tienes la percepción de que lo que estás mirando es mucho más intenso”

En muchas ocasiones, el esfuerzo tiene su recompensa y en 2015 el pintor ganó el Premio Acor de Valladolid aunque su principal objetivo estaba lejos de ser el ganador: “no me gusta competir, me presenté a Acor por el escaparate que supone estar expuesto durante 15 días en una sala del Teatro Calderón en Navidad. En cambio, sí me gustó preparar esa obra porque me dio la oportunidad de centrarme un poquito más y pintar lo que yo quería. Además, también fue un premio a toda mi trayectoria profesional que cumplía 25 años donde incluso a veces te planteas dejarlo y ese premio me hizo más ilusión que otra cosa”.

P: Te defines como un “artista observador que utiliza un lenguaje artístico libre de estigmas y corrientes, ¿por qué?

R: Esto creo que es muy importante porque es una cualidad vital cuando te dedicas al mundo de la pintura. Si caes en alguna corriente, al final acabas pintando igual y al fin y al cabo, tienes que crear tu propio lenguaje. Yo ahora veo en las redes que mucha gente pinta parecido y yo lo que intento siempre es pintar lo que a mí me apetece del estilo que sea. Te puedo hacer cualquier cosa porque es mi oficio que está libre de estigmas y de encasillarme en algo. Me gusta sorprender y dar a la gente cosas nuevas porque creo que es lo más importante.

P: ¿Qué opinas sobre la infravaloración que se da en este sector por parte de la sociedad?

R: El arte no está infravalorado, está desconocido. Tú no puedes poner en valor algo que no conoces. Necesitamos un poquito más de cultura, de saber apreciar lo que estamos viendo. Además, también nos hace un poco de daño el que la gente no tenga ese sentimiento de que es un trabajo y no un hobbie. Es cierto que hay mucha gente que lo utiliza como hobbie porque le relaja, porque tiene tiempo; pero a los que nos dedicamos a esto las 24 horas del día, nos está infravalorando.

P: Y, ¿cuál crees que es el futuro de la cultura y el arte en nuestro país?

R: A veces tengo serias dudas. Cuando yo empecé se pintaban más hoteles y restaurantes, y ahora se está perdiendo por la era digital. Ahora todo el mundo hace fotos, pinta y ahora todos necesitamos reflexionar y hacer una criba. Se debe implantar más esa cultura, ese sentimiento. Yo creo que la cultura y el arte en nuestro país nunca se va a perder porque sino seríamos máquinas, pero el futuro sí que muchas veces es incierto. No sé en qué punto de mi carrera estaré dentro de diez años.

P: Cicerón dice que ‘una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma’. ¿Y una habitación sin arte?

R: (pensativo) Una habitación sin arte sería como una pareja sin sexo. ¿Tú estarías en una relación donde te falta la chispa? Cada uno es como es, pero yo creo que una habitación sin arte te faltaría muchísima personalidad. Yo creo que cuando entras en una casa y ves lo que hay colgado, ya te dice mucho de esa gente que vive en ella, es como una carta de presentación. Yo no podría vivir en una casa que no tuviera libros, ni arte en las paredes. Me costaría muchísimo.

P: Un maestro de maestros. Tu mayor inspiración o fuente de ideas.

R: Es complicado. Yo a mis alumnos siempre les digo que tienen que tener un referente porque te puede ayudar. Pero, al fin y al cabo, tu mejor maestro eres tu mismo. Sabes dónde puedes llegar, lo que quieres, lo que buscas. A mí también me sirvieron mucho los pintores renacentistas, pero tengo un poquito de todas las épocas. Me interesa mucho Caravaggio, el barroquismo, pero también Klimt, no sé, mucha gente.

P: ¿Crees que se puede vivir del arte?

R: Depende de cómo quieras vivir. Si yo intento vivir como una persona normal, sí. Si yo quiero vivir por encima de mis posibilidades, pues no. Hace más de 25 años desde que vendí mi primera obra que eran dos acuarelas y no he parado. He tenido momentos buenos, menos buenos, dificultades, menos dificultades; pero bueno, vivir del arte es muy complicado.

P: ¿Cuál es tu próximo proyecto?

R: Levantarme mañana y pintar. Proyectos tengo muchos, pero el día a día es el mayor de todos mis proyectos.

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